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PP, PSOE, ¿Dilema del prisionero?

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Mario López de Ávila Muñoz

Emprendedor e inversor, mentor, advisor. Profesor asociado del área de Operations and Quantitative Methods de la IE Business School, imparte clases en la escuela desde el año 1996. Fundador de la Agile Entrepreneurship Spain, la comunidad hispano hablante de interesados en las metodologías Lean Startup en Meetup decana en España y una de las más grandes del mundo. Startup NEXT Madrid Lead Facilitator. Lean Startup Machine Madrid Co-founder. Co-director del proyecto España Lean Startup. Co-fundador de UEIA, primera aceleradora de empresas sociales de base tecnológica en el mundo.


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PP, PSOE, ¿Dilema del prisionero?

el .

Leo en el Expansión del miércoles 18 de abril – tengo atrasos hasta en la lectura de la prensa diaria – un entretenido artículo de José Medina, señor al que no conozco pero que me ha proporcionado diez minutos de amplia sonrisa mientras tomaba un café [¿Qué pensaban que iba a decir?] de 1,20€.

Su artículo se titula "PP, PSOE y el dilema del prisionero"
y en él realiza una interpretación, medio en broma, medio en serio, de
las relaciones entre los dos partidos políticos mayoritarios en nuestro
país en estos momentos desde la perspectiva de la Teoría de Juegos.
El sr. Medina considera que hay muchas similitudes en la  penosa
situación de la que estamos siendo testigos con el escenario clásico
del ‘dilema del prisionero’.  La idea no es original,
pero es divertida.  La única pega que le veo al artículo es que parte
de un supuesto que en mi opinión es erróneo.  El sr Medina supone que ambos partidos ganarían más cooperando que en un ambiente de continua crispación y estoy convencido de que esto no es cierto.  Apuntaré algunas de las razones que tengo para pensar así.

Creo que si los dos partidos con representación mayoritaria en el
Parlamento se avinieran a colaborar, todos los españoles saldríamos
ganando, incluso aquellos que siéndolo se sienten, además, o por encima
de, otra cosa.  Lo creo porque estoy seguro de que se adoptarían
mejores decisiones, se elaborarían mejores leyes, las instituciones
democráticas funcionarían mejor…  Pero también estoy seguro de que
muchos "estrategas" en ambos partidos ven las cosas de otra manera, o
al menos, ven otras ‘derivadas’ en todo este asunto…

Por ejemplo, se me ocurre que algunos dirigentes del PP
pueden pensar que colaborar, aún cuando el PSOE cumpliera con su parte,
no haría más que reforzar al Gobierno de cara a las urnas, anclando
gran parte del voto ‘moderado’ en la opción más "lógica".  Después de
todo, si las cosas van bien, ¿Para qué cambiar?  Tal vez un sector –
¿un señor? – influyente en el PP considera que mejor estrategia es la
del acoso permanente, no dar tregua – ni agua! -, desgastar,
convirtiendo el juego democrático en un combate por puntos, en un "a
ver quién aguanta más", con la esperanza de que, finalmente, sean ellos.

Por otro lado, también podría ocurrir que en el PSOE hubiera
quien pensase que sacarán mejores réditos de sus esfuerzos demonizando
al PP ante los ciudadanos, presentándoles como una formación cada vez
más cerca de la ultraderecha y/o presentándolo como un paria en la
escena política – "todos los partidos políticos, excepto el popular, votaron a favor (o en contra) de la moción".
Les suena.  Aparentemente, la estrategia del PSOE es la del
envilecimiento, seguida del aislamiento o – idealmente – el destierro
de la oposición de la arena pública.  Creo que algunos "estrategas" de
cierto peso en el PSOE temen, no sé, tal vez que colaborar con el PP
‘adormecería’ a un sector importante de su electorado, haciéndoles
perezosos hasta para levantarse el domingo a votar, porque total, si
todo va bien, ¿Qué razones hay para suponer que vaya a cambiar?.
Algunos no quieren que olvidemos nunca que el fantasma del "fascismo",
que en realidad en otra cosa, pero no nos vamos a andarnos con
nimiedades ahora, sigue ‘estando presente’.

Se me ocurren otras razones, pero no quiero aburrirles.  Además, no tengo pruebas.

En definitiva, tanto un partido como el otro tienen más razones – preveé recibir una mayor recompensa – para no cooperar que para hacerlo.   Y la razón es sencilla: esto es así porque los partidos políticos,
lejos de ser la máxima expresión de una sociedad civil desarrollada,
madura – preciosa palabra, por cierto – que debieran ser, no persiguen en realidad el bien común – de hecho, dudo siquiera de que puedan hacerlo –, sino perpetuarse en el poder.  Luchan, como todo organismo vivo, por su supervivencia.  En realidad, actúan en el ámbito del Estado las mismas estructuras que subyacen en la aparición de "silos organizativos", también llamados "reinos de Taifa" en nuestras organizacionesSomos víctimas de la suboptimización o, si lo preferíis, de la búsqueda de óptimos locales, en detrimento del óptimo global.  Volveré sobre esto muy pronto.  Lo cierto es que tengo muy claro que o alguien encuentra una manera de obligar a los partidos políticos a trabajar por el paísa perseguir la mejora del rendimiento del "sistema España" en su totalidad – o nunca alcanzaremos nuestro pleno potencial…  y digo esto por no pintarlo más negro.

Algunas de las soluciones apuntadas para mejorar nuestra Democracia,
como avanzar en la plena independencia de los poderes públicos – que no
es tal, no nos engañemos -, cambiar la financiaciación de los partidos
políticos, reformar la ley electoral, para que deje de penalizar a las
opciones con menos votos, acabar con las listas cerradas, incentivar la
participación de la ciudadanía en la elaboración de las leyes, más
democracia directa reforzada con TICs… no sé si conseguirán resolver lo que en mi opinión es el verdadero problema de fondo de nuestra – ¿todas? – Democracia: los partidos políticos no tienen incentivos reales para cooperar. Lo siento, ojalá tuviera la respuesta.

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Mario López de Ávila Muñoz

Emprendedor e inversor, mentor, advisor. Profesor asociado del área de Operations and Quantitative Methods de la IE Business School, imparte clases en la escuela desde el año 1996. Fundador de la Agile Entrepreneurship Spain, la comunidad hispano hablante de interesados en las metodologías Lean Startup en Meetup decana en España y una de las más grandes del mundo. Startup NEXT Madrid Lead Facilitator. Lean Startup Machine Madrid Co-founder. Co-director del proyecto España Lean Startup. Co-fundador de UEIA, primera aceleradora de empresas sociales de base tecnológica en el mundo.

  • Me parece muy acertado utilizar “El dilema del prisionero” para entender algunas situaciones no solamente en organizaciones empresariales sino en otras sociales, políticas,etc. Yo mismo he utilizado “El dilema” para explicar la decisión del Presidente Aznar inmediatamente después del atentado del 11 de marzo, de no reunirse con Zapatero. “Si ha sido ETA, no quiero compartir con la oposición el efecto mazazo que va a producir en la ciudadanía”, podría haber sido la línea de razonamiento. El problema es que, de no ser ETA, se pierden las elecciones.Yo creo que “El dilema” nos enseña a colaborar en algunas cuestiones esenciales( recordemos que la policía busca pruebas de un asesinato) aunque compitamos en otras muchas ( un prisionero podría haber ratificado a la policia lo que ésta ya sabía: mi colega es quien cometió el delito “menor”.

  • Muy buena la comparación, pero creo que el punto que le falta al dilema del prisionero es la conclusión final. Me explico, la gracia es que buscando las ganancias individuales al final del día acaban en una pérdida colectiva. Eso es lo que pasa también en el caso real, que con una degradación de la convivencia (y no voy a entrar en quién hace qué, aunque este dilema del prisionero sea asimétrico) también sufre la democracia y el estado entero se tensiona.

  • Jo…, Jaizki, qué buena nube sería esa!!
    Deja que le de unas vueltas ;-)

  • Telémaco, creo que el Respeto no sólo no sobra, sino que probablemente es una condición necesaria para vivir en sociedad… todos los maleducados de la historia – Jerjes, Gengis Khan, Hitler, etc – han terminado pagando por serlo ;-) De todas formas, habría que encontrar algo más, por si las moscas…

  • Magnífica entrada.
    Por qué no empiezas a evaporar la nube de que los partidos políticos sean necesarios. Por que, si como yo creo, no lo son, entonces no hay que preocuparse por arreglar lo que de base no puede funcionar, si no por deshacerse de ellos.

  • Lula, efectivamente, ahí es a donde quería ir a parar. Creo que lo que observamos en la vida pública, esta guerra contínua entre los que nos “gobiernan” es un fenómeno análogo – a otra escala y con consecuencias mucho más graves – al de los “silos organizativos” en las empresas. Las guerras de poder de las que he sido testigo en algunas organizaciones clientes son en ocasiones tan “crispantes” como la que vivimos ahora, igual de sucias y dañinas. En una empresa cuentas con las métricas y los sistemas de incentivos/recompensa vinculadas a ellas para influir sobre el comportamiento de los gestores, pero en el caso de nuestros gobernantes y representantes, la única opción posible – y sólo a medias – es la de darles puerta con nuestro voto una vez cada cuatro años. Si los propietarios – accionistas – de una empresa tuvieran tan escaso control sobre la dirección de la empresa, ¿qué ocurriría? Pues que dependerían absolutamente de la buena fe de los Directivos.
    Personalmente, desde el año 2005 sólo invierto en empresas en las que tengo una participación de control…

  • ¡Que buena pregunta! ¿Como alinear los objetivos de los partidos políticos con los intereses del estado y de la sociedad en su conjunto?.
    Especialmente porque ya deberían estar alineados, y deberían tener una meta común (esa que todos dicen en sus discursos políticos de “El progreso del país respetando las libertades individuales…”).
    Y también deberían estar de acuerdo en las condiciones necesarias (“el respeto al medio ambiente y a los valores de justicia, paz, solidaridad, igualdad de oportunidades y cohesión social”).
    Sin embargo observamos como los partidos políticos anteponen una y otra vez sus objetivos particulares a todo lo demás y se dedican a focalizar la atención en lo que les diferencia.
    Personalmente opino que la solución es el respeto a todos (incluso al que no está de acuerdo contigo en la forma de conseguir la meta), la buena educación y las buenas maneras.
    Sin embargo escuche ayer por la noche a M.Rajoy que no esta de acuerdo con esto y que la falta de respeto no tiene la menor importancia. Yo le respeto pero no puedo compartir su forma de pensar (ni siquiera termino de creer que “esa” sea su forma de pensar)

  • Totalmente de acuerdo contigo. El objetivo de los políticos es perpetuarse en el poder y por tanto nunca buscarán el bien común, con talante o sin él.
    Me recuerda este comportamiento a los ejecutivos de las empresas que lo único que les importa es conservar el puesto.
    Creo que no hay remedio para ninguno de estos dos casos.

  • Tranquilo, Enrique, tú no serás troll nunca en este blog – todo lo más, un semiorco o así ;-) En fin, que te entiendo perfectamente y precisamente a eso me refería cuando hablaba de la estrategia de “demonizar” a la derecha, cuando es evidente que no todos los que votan a la derecha piensan igual, como tampoco lo hacen los que votan a partidos de izquierda.
    De hecho, lo triste es que nos veamos reducidos a jugar esta especie de “derby” cansino ad aeternum, obligados a elegir entre un partido mayoritario de “derechas” y un partido mayoritario de “izquierdas”, cuando está más que demostrado que la realidad social es mucho, muchísimo más compleja, más rica que todo eso. Para empezar, hay tendencias autoritarias tanto a un lado como al otro del espectro político, porque de hecho la dimensión liberalismo – autoritarismo corresponde a un debate político bien distinto del de “derecha o izquierda”.
    Y lo increíblemente triste ya es que nos hayan convencido para vestir sus camisetas y “sudarlas” como si nos fuera la vida en ello, cuando parece evidente que la clase política es… pues eso, una “clase” en sí misma, con sus intereses particulares, su propia agenda y el interés justo en las personas que representan.
    Personalmente, estoy cansado de una pelea que, definitivamente, no es la mía.

  • No quiero ser troll, pero los que votamos al PP estamos hasta los cojones de aguantar que los del otro lado pueden hacer lo que les salga de los cojones porque son demócratas y nosotros, hagamos lo que hagamos, no lo somos.
    La realidad es justo la opuesta.

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